Ética y Buenas Prácticas

Podriamos definir Buenas Prácticas en Atención a Personas con Alzheimer, aquellas que van acordes con el nivel de conocimiento científico-técnico, en una estructura de Asociacionismo donde la humanización, el apoyo y el cariño son el hilo conductor. Respondiendo a necesidades sociales y como siempre adecuandonos al nivel socioeconómico disponible. En un servicio Público de Salud hay que tener una dimensión universal y de justicia social. Todo ello en un contexto ético de respeto a las personas diagnosticadas de Alzheimer y a sus cuidador@s. A. López

domingo, 18 de mayo de 2014

Un antidepresivo detiene la formación de placas beta amiloide en Alzheimer


 


Un antidepresivo común podría sumarse al arsenal terapéutico para la enfermedad de Alzheimer ya que, según una investigación de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en San Louis y la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), parece reducir la producción del compuesto principal de las placas del cerebro asociadas a este enfermedad: la proteína beta amiloide
Se sabe que la acumulación de placas en el cerebro de esta proteína está estrechamente vinculado con los problemas de memoria y otros problemas cognitivos causados por la enfermedad de Alzheimer. Por eso, muchas investigaciones trabajan en vías que sea eficaces a la hora de detener estos acúmulos de placa para ver si así se puede detener el declive mental característico del alzhéimer.
El trabajo que ahora publica la revista «Science Translational Medicine», realizado en ratones y en personas, muestra que el antidepresivo citalopram, un inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS), era capaz de detener el crecimiento de las placas en un modelo de ratón de la enfermedad de Alzheimer. Y cuando se probó en adultos jóvenes que eran cognitivamente sanos, los investigadores vieron una única dosis del antidepresivo reducía en un 37 por ciento la producción de beta amiloide, el ingrediente principal de estas placas.

Prematuro

Aunque los resultados son muy alentadores, los autores del trabajo advierten de que sería «prematuro» recomendar el consumo de antidepresivos exclusivamente para retrasar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. «Los antidepresivos parecen estar reduciendo significativamente la producción de beta amiloide –señala dijo el autor principal, John Cirrito, de la Universidad de Washington-. Pero no hay que olvidar que los antidepresivos que aunque generalmente se toleren bien, tienen riesgos y efectos secundarios». Por eso Cirrito cree que hasta que no se pueda probar definitivamente que estos medicamentos ayudan a disminuir o detener la enfermedad de Alzheimer en humanos, «los riesgos no valen la pena. Todavía hay mucho trabajo por hacer», reconoce.

Beta amiloide es una proteína producida normalmente por nuestro cerebro; sin embargo, se ha visto que sus niveles aumentan en el cerebro de pacientes con alzhéimer, lo que produce un acumulo de dicha proteína en forma de placas en el cerebro de los pacientes, aunque también a veces están también presentes en cerebros cognitivamente normales.

El papel de la serotonina, un mensajero químico en el cerebro, en la reducción de la producción de beta amiloide también era conocido. Algunos trabajos de otro de los autores, Yvette Sheline, de la Universidad de Pensilvania, ya había relacionado el tratamiento con antidepresivos con una disminución de los niveles de la placa en personas cognitivamente sanas.

Pero no hay que olvidar que los antidepresivos que aunque generalmente se toleren bien, tienen riesgos y efectos secundarios
La mayoría de los antidepresivos sen dirigen a mantener la serotonina que circula en el cerebro, por lo que Cirrito y Sheline se cuestionaron si estos fármacos bloqueaban el aumento de los niveles de beta amiloide y podían ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer. «Nuestros estudios previos han mostrado una asociación entre los antidepresivos y la reducción de la carga amiloide en el cerebro -apuna Sheline- En estos trabajos habíamos examinado la correlación entre la duración del uso de antidepresivos y la carga de la proteína beta amiloide a través de exploraciones de PET en cerebros de los voluntarios de edad avanzada. Ahora, con este nuevo trabajo hemos dado un paso más lejos y hemos analizado el efecto prospectivo del citalopram en los niveles de la beta amiloide en el líquido cefalorraquíedo de sujetos sanos más jóvenes».

Ya en 2011 los investigadores había testado distintos antidepresivos en ratones jóvenes alterados genéticamente para desarrollar la enfermedad de Alzheimer a medida que envejecían. En estos animales, que aún no habían desarrollado las placas del cerebro, los antidepresivos redujeron la producción de beta amiloide en un promedio del 25% a las 24 horas.
En personas sanas
En este nuevo trabajo los investigadores administraron citalopram a ratones de edad avanzada que ya tenían placas cerebrales. Jin-Moo Lee, utilizó una técnica llamada ‘imagen de doble fotón’ para seguir el crecimiento de las placas en los ratones durante 28 días. Y vieron que el antidepresivo detuvo el crecimiento de las placas existentes y redujo la formación de nuevas placas en un 78%.
En un segundo experimento los científicos administraron a una única dosis de citalopram de 23 personas de entre 18 y 50 que no estaban cognitivamente deteriorados ni padecían depresión. Cuando obtuvieron muestras de líquido cefalorraquídeo a las 24 horas observaron una reducción del 37% en la producción de la proteína beta amiloide.

Ahora el equipo está tratando de comprender los detalles moleculares que hacen que la serotonina incida en la producción de beta amiloide en modelos de ratón. «También planeamos estudiar en grupo de adultos mayores que serán tratados durante dos semanas con antidepresivos -dijo Sheline-. Y si vemos una caída en los niveles de beta amiloide en el líquido cefalorraquídeo después de dos semanas, entonces sabremos que esta reducción beneficiosa de la beta amiloide es sostenible en el tiempo».

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