Ética y Buenas Prácticas

Podriamos definir Buenas Prácticas en Atención a Personas con Alzheimer, aquellas que van acordes con el nivel de conocimiento científico-técnico, en una estructura de Asociacionismo donde la humanización, el apoyo y el cariño son el hilo conductor. Respondiendo a necesidades sociales y como siempre adecuandonos al nivel socioeconómico disponible. En un servicio Público de Salud hay que tener una dimensión universal y de justicia social. Todo ello en un contexto ético de respeto a las personas diagnosticadas de Alzheimer y a sus cuidador@s. A. López

jueves, 29 de enero de 2015

Siempre ALICE





Siempre Alice es una pelicula humana, llena de matices, pero también científica, para aprender, que buscan dejar alguna enseñanza, algún conocimiento.

Alice Howland es una mujer que lo tiene todo: a sus cincuenta años, es experta en lingüística y profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Harvard, es investigadora y ha escrito un sinnúmero de papers -incluyendo un libro que incluye de coautor a su esposo- y tiene tres hijos exitosos. Todo marcha de maravillas hasta que comienza con los síntomas de una de las enfermedades más destructivas que existen, aquella que en la actualidad padecen veinticinco millones de personas en el mundo: el maldito Alzheimer. Su vida se ve truncada y su exitosa carrera queda en stand by ha medida que descubre cómo lidiar con los primeros síntomas de su enfermedad. Así vemos a una mujer colapsada, frustrada, llena de rabia e incertidumbre por su futuro, con miedos que se acrecientan a medida que los síntomas se hacen más perceptibles, sin saber cómo enfrentar una realidad que cada día es más palpable.

Alice es un personaje entrañable. Mientra ves la película la tomas de la mano y caminas junto a ella hasta llegar a un desenlace que nos hace llorar, porque la vida es frágil, bella, simple, llena de tantas cosas que recordar.

¿Qué sería de nosotros sin recuerdos? ¿El sentimiento que nos provocan nuestros seres amados trasciende a una enfermedad como ésta? La novela plantea cuestiones realmente importantes sobre la existencia del ser humano, sobre las oportunidades y la necesidad de amor, de comprensión, de ayuda y de compañía en un camino lleno de soledades y vacíos. Te  llega a doler no solo la Alice pérdida, sino el sufrimiento de toda su familia.

Aplaudo a Génova por el trabajo detrás de la novela. Se puede ver que hubo una investigación a fondo respecto a la enfermedad, no solo en base a la arista de quien la vive -una de las más profundas y difíciles de plasmar-, sino que también de los familiares, cuidadores, doctores y amigos de las personas enfermas. Una película interesante, equilibrada, con conceptos médicos que quizás no comprendamos a fondo, pero que nos permiten contextualizar de manera realista una historia que, a fin de cuentas, es la realidad de muchos.

Una película que duele verla porque la vives como tuya.

Os animo a verla aunque duela.

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