Ética y Buenas Prácticas

Podriamos definir Buenas Prácticas en Atención a Personas con Alzheimer, aquellas que van acordes con el nivel de conocimiento científico-técnico, en una estructura de Asociacionismo donde la humanización, el apoyo y el cariño son el hilo conductor. Respondiendo a necesidades sociales y como siempre adecuandonos al nivel socioeconómico disponible. En un servicio Público de Salud hay que tener una dimensión universal y de justicia social. Todo ello en un contexto ético de respeto a las personas diagnosticadas de Alzheimer y a sus cuidador@s. A. López

martes, 6 de marzo de 2012

La Investigación no tiene puertas



Un equipo de la Universidad de San Luis (EE.UU.) ha identificado un nuevo marcador de la enfermedad de Alzheimer que puede predecir la progresión del deterioro cognitivo y de memoria una vez se ha diagnosticado la enfermedad.

El estudio, que se publica en Neurology, realizado en 60 pacientes con alzhéimer, muestra que los niveles más altos de la proteína VILIP-1 en el líquido cefalorraquídeo se relacionan con un deterioro mental más rápido en los años postdiagnóstico.

Los científicos necesitan confirmar los resultados en estudios más amplios, pero los nuevos datos sugieren que VILIP-1 puede potencialmente ser un mejor predictor de progresión del alzhéimer que otros marcadores. «VILIP-1 parece ser un marcador de lesión permanente en las células cerebrales como consecuencia de la enfermedad de Alzheimer», señala el autor principal, Rawan Tarawneh. En su opinión, esto podría ser muy útil para predecir el curso de la enfermedad y en la evaluación de nuevos tratamientos en ensayos clínicos.
Beta amiloide y tau
La presencia de cifras elevadas de VILIP-1 se relacionaba con un deterioro más rápido de la memoria y otras habilidades mentales. Según los investigadores, VILIP-1, parece ser, en los pacientes con síntomas tempranos de alzhéimer, tan buena como -y, potencialmente, incluso mejor que- otros indicadores, como las proteínas beta amiloide y tau.

Así, al contrario que tau y la proteína beta amiloide, VILIP-1 parece revelar la magnitud del daño en las células cerebrales que se ha producido como consecuencia de los cambios cerebrales causados por la enfermedad de alzhéimer.
«Los resultados son interesantes, pero necesitamos un estudio más amplio para comprender completamente cómo puede sernos de utilidad la información que nos proporciona la proteína VILIP-1», afirma Tarawneh.

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