Ética y Buenas Prácticas

Podriamos definir Buenas Prácticas en Atención a Personas con Alzheimer, aquellas que van acordes con el nivel de conocimiento científico-técnico, en una estructura de Asociacionismo donde la humanización, el apoyo y el cariño son el hilo conductor. Respondiendo a necesidades sociales y como siempre adecuandonos al nivel socioeconómico disponible. En un servicio Público de Salud hay que tener una dimensión universal y de justicia social. Todo ello en un contexto ético de respeto a las personas diagnosticadas de Alzheimer y a sus cuidador@s. A. López

domingo, 17 de mayo de 2015

Simular cómo guarda los recuerdos el cerebro para atrasar el alzheimer



                                    
           El sistema de AlzhUp, en proceso de patente, genera bancos de recuerdos personales.
           El objetivo de individualizar al máximo las terapias para enfermos de Alzheimer

Los recuerdos no se almacenan en la memoria como en un archivador. Las fechas no importan, pero sí las imágenes, los sonidos, las palabras... AlzhUp ha desarrollado un algoritmo único que simula la manera en que el cerebro recopila las experiencias para crear Bancos de recuerdos personales. Su finalidad es personalizar las terapias para enfermos de Alzheimer.

La idea surge de uno de los cofundadores, Marcos Valenzuela, que a raíz de su contacto diario con pacientes con Alzheimer detectó cómo el uso de dispositivos móviles mejoraba su vínculo con la familia. Junto a Rafael Espinosa y Gerardo Ladrón, inició una aventura empresarial bajo el nombre de AlzhUp, en Zaragoza. «Queríamos introducir las nuevas tecnologías en la enfermedad porque hasta ahora no se han aplicado o se han usado de manera muy tradicional», comenta Espinosa.
La empresa, puntualiza el socio, no ofrece una 'app', sino un servicio sociosanitario integral que se articula a través de un vehículo como el teléfono móvil o la tableta. Tiene dos grandes propósitos. Primero, retardar el deterioro cognitivo. «A día de hoy no se puede frenar o detener el Alzheimer, pero sí ganar tiempo», afirma Espinosa. El segundo propósito es recuperar la participación activa de la familia con el enfermo. «Normalmente hay una persona que se encarga del paciente y el resto no se involucra tanto porque lo ve como un problema», explica.

Para lograr este tremendo desafío la empresa se apoya en tres pilares. El primero es la digitalización de las terapias. Ha empezado con Pacid, validada científicamente por la Universidad de Salamanca y el Imserso. «Hasta ahora, todo se hacía con lápiz, papel y fotocopias», indica. AlzhUp, sin embargo, ofrece un servicio centralizado con informes para los profesionales e información en tiempo real para los familiares sobre la evolución del enfermo. El problema es que estas terapias son genéricas y no se adaptan al perfil de cada paciente. Para aportar la máxima personalización, AlzhUp ha creado lo que llama Banco de recuerdos personal.
La idea es reproducir la memoria del enfermo en la nube. Allí se almacenan sus experiencias pasadas en todos los formatos posibles: vídeos, música, fotografías, audios o textos. «Por sí mismo esto no es una novedad», apunta Espinosa. AlzhUp marca la diferencia con su algoritmo, en proceso de patente, que simula la manera en que el cerebro guarda los recuerdos. «Las redes sociales, por ejemplo, catalogan las vivencias por fechas, pero los recuerdos no se ordenan así», recalca. El algoritmo funciona a partir de tres conceptos fundamentales: la historia de vida, todavía estoy aquí y el 'Arte de la Memoria', una obra de la historiadora británica Frances Amelia Yates, donde describe los diferentes métodos mnemotécnicos desarrollados por los grandes intelectuales a lo largo de la historia.

Es sistema, además, es compatible con «casi todas las redes sociales». «De esta manera, el usuario no tienes porqué trabajar dos veces», subraya. Puede añadir nuevos recuerdos o importar los que ya tenga en las plataformas sociales. Con este método de catalogación en el Banco de recuerdos personal, la terapia se puede personalizar, «multiplicando sus resultados y ayudando a retardar el deterioro cognitivo». «Por ejemplo, si se usa una canción cualquiera en el tratamiento, el cerebro no reaccionará igual que si se utiliza una música que ha formado parte de un momento singular en la vida del paciente», describe Espinosa.
La tercera clave de Alzhup se asienta en la gamificación. «Se trata de hacer divertidos procesos que en principio no lo son», dice el cofundador. La idea es involucrar a todos los familiares del enfermo intentando que «desaparezca esa sensación de no querer enfrentarse a un problema». En este sentido, la empresa introduce juegos y monedas virtuales, que además permiten explotar su modelo de negocio.

La plataforma, que Espinosa espera que esté en el mercado después de verano, se dirigirá a tres clientes principales: el propio usuario o familiar, los profesionales de la salud y los centros especializados. Todos contarán con el asesoramiento y mantenimiento de AlzhUp, que ya está estudiando la posibilidad de digitalizar nuevas terapias como las que utilizan animales.

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